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martes, julio 23, 2024

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Las restricciones en Panamá, nueva amenaza para las cadenas de suministro

Las restricciones en el canal de Panamá, un actor clave en el transporte marítimo mundial, provocadas por una sequía sin precedentes, supone una nueva amenaza para las cadenas de suministro. En funcionamiento desde 1914, la vía fluvial de 80 kilómetros que conecta los océanos Atlántico y Pacífico presenta unos niveles de agua en mínimos históricos. El año pasado, 13.000 buques, la mayoría portacontenedores y graneleros, cruzaron el paso marítimo.

Cuando un buque transita por el canal, se arrojan del lago Gatún unas 180.000 toneladas de agua que deben reponerse, pero debido a las escasas precipitaciones, esto no sucede. Las autoridades locales trabajan en diversas soluciones, como reducir el nivel de carga, ayudar a los buques a mantener los niveles de calado y tratar de reducir la cantidad de agua desalojada.

Para preservar el agua del lago, que también es la única fuente de agua dulce del país, la Autoridad del Canal de Panamá impuso restricciones de calado el pasado 24 de mayo para las esclusas Neo-Panamax.

A nivel mundial, el efecto dominó causado por un mayor número de buques que desvían su ruta hacia el canal de Suez podría reducir la disponibilidad de buques e impactar sobre las tarifas de flete.

Además, redujo el número de buques que transitan a través de las esclusas Panamax, de los 23 espacios habituales a 14 (10 grandes y cuatro regulares) con primas para buques más pesados ​​y grandes. Las restricciones impuestas han aumentado la acumulación de buques hasta superar los 160 en agosto, con un tiempo de espera medio superior a 20 días.

Según explica la consultora Drewry, a medida que se acerca la temporada navideña, el tránsito aumentará, lo que podría provocar una mayor congestión.

Si la restricción de calado actual de 44 pies (poco más de 13 metros) se mantiene durante los próximos meses, aumentará el número de viajes necesarios para mover la misma cantidad de carga, reduciendo la eficiencia de la flota. Otra solución son las rutas alternativas, como el canal de Suez y el cabo de Buena Esperanza, que también incrementarán los tiempos de tránsito.

Las tres situaciones restringirán la disponibilidad de buques, lo que conducirá a mayores tarifas de flete. El equipo de investigación de Drewry cree que el impacto de las restricciones del canal de Panamá tendrá un efecto mínimo en el tráfico de petroleros, ya que solo los Panamax y Handysize pueden transitar por esta ruta, el 5% de la flota mundial.

En cambio, las exportaciones estadounidenses de productos refinados en petroleros MR sí se verán afectadas, dado que casi el 84% de las exportaciones del país (que incluyen diésel, gasolina, nafta y combustible para aviones) se dirigen a Latinoamérica, de las que el 29% llega a la costa del Pacífico a través del canal.

A escala mundial, el efecto dominó causado por un mayor número de buques que desvían su ruta hacia el canal de Suez podría reducir la disponibilidad de buques e impactar sobre las tarifas de flete.

La irrupción de El Niño

A ello se une El Niño, cuya llegada se prevé para final de año o principios de 2024, fenómeno meteorológico que podría prolongar aún más el desequilibrio entre oferta y demanda en América, “exacerbando aún más la situación”, subraya la consultora.

En este caso, la Autoridad del Canal de Panamá introducirá medidas más estrictas, reduciendo aún más el número permitido de embarcaciones, aumentando la competencia entre los sectores del transporte marítimo, incluidos el químico, el de contenedores, el de crudo, el de graneles secos, el de GLP y el de GNL.

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