Hacia una logística urbana sostenible

A pesar de que la Distribución Urbana de Mercancías (DUM) no se contemplaba en los proyectos de movilidad urbana en nuestro país hasta hace apenas dos años, es un tema que tiene una importancia crítica y creciente.

La logística sostenible va más allá de los beneficios ambientales pues persigue hacer las ciudades más habitables y elevar el índice de calidad de vida con mayor bienestar económico, social y ciudadano.

Los retos futuros a los que se enfrenta la logística urbana sostenible son muy diversos. En primer lugar, la falta de conocimiento por parte de las administraciones públicas de esta actividad, sumada a las restricciones urbanas de movilidad. Las empresas del sector logístico han tenido que estudiar las diversas formas de actuar para poder llevar a cabo la actividad adaptándose a las restricciones presentes en cada momento y ciudad.

“No siempre hay vehículos eléctricos con las características necesarias para las empresas de reparto de mercancías”

En segundo lugar, se encuentra la necesidad de una seguridad jurídica y de un marco normativo homogeneizado en materia de distribución urbana de mercancías que favorezca la incorporación de vehículos de bajas emisiones en la flota de las empresas.

La disponibilidad de este tipo de vehículos eléctricos también supone un hándicap importante puesto que no siempre hay vehículos eléctricos con las características necesarias para las empresas de reparto de mercancías. Igualmente difícil ha sido la adaptación de las características de estos vehículos a las necesidades de la actividad logística.

El uso de vehículos de bajas emisiones, especialmente en el caso de los vehículos eléctricos, se ve dificultado todavía por tres tipos de restricciones: las restricciones técnicas, principalmente en cuanto a la capacidad de carga y de autonomía; el coste de estos vehículos, que aún sigue siendo muy elevado e impide el acceso a figuras como el autónomo, y la disponibilidad y los plazos de entrega.

Por ello, hasta disponer de vehículos con la flexibilidad de los tradicionales a combustión, las empresas de logística urbana tienen que afinar mucho en el estudio de las operativas, en la selección del vehículo y en el desarrollo de infraestructuras de última milla, como hubs de proximidad, que puedan ayudar a mejorar los procesos de distribución. La innovación colaborativa será un punto clave en este proceso.

“Es necesario establecer visiones a medio plazo, en las que el TCO (Total Cost Ownership) juega un papel importante, e incentivar la incorporación de vehículos eléctricos mediante las ayudas públicas”

La colaboración público-privada y la involucración de las administraciones públicas también son dos puntos claves en el desarrollo e implementación de una distribución de mercancías y movilidad eléctricas.

Es necesario establecer visiones a medio plazo, en las que el TCO (Total Cost Ownership) juega un papel importante, e incentivar la incorporación de vehículos eléctricos mediante las ayudas públicas. Para ello, es importante disponer de una seguridad jurídica, de forma que se mantenga la ventaja competitiva que a día de hoy puede tener la inversión en un vehículo de estas características, teniendo en cuenta los plazos de amortización del mismo.

Por último, subrayar el papel clave del hidrógeno en el desarrollo de una logística urbana sostenible, siempre y cuando contemos con una infraestructura de recarga adecuada.

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DANIEL LATORRE
DIRECTOR DE DESARROLLO DE CITYLOGIN | + posts