Cómo hacer más sostenible y eficiente la última milla

España tiene uno de los parques automovilísticos más antiguos de Europa, según la patronal Anfac, con una media de 13,1 años frente a los 10 del continente. Si hablamos de furgonetas o vehículos comerciales ligeros, el 63% tiene más de 10 años, y sigue siendo muy baja la presencia de vehículos con etiqueta cero o eco en nuestras carreteras.

Son datos relevantes a la hora de plantearnos el reto de un transporte menos contaminante y que contribuya a un mayor cuidado del medio ambiente y del planeta. Especialmente, si hablamos de la logística del transporte urbano en cuanto a la última milla, es decir, el último trayecto que se hace antes de la entrega final de la mercancía. En las grandes ciudades como Madrid o Barcelona, el transporte de mercancías solo supone el 10%, según datos del ayuntamiento de la capital, pero contribuye un 20% a la congestión del tráfico y un 30% a la emisión de gases contaminantes.

El modelo logístico urbano ha ido cambiando en los últimos años hacia una transformación más eficiente y sostenible con la instalación de grandes almacenes de recogida y entrega de paquetes en el centro de la ciudad y con la aplicación de la ley de Cambio Climático y el desarrollo de protocolos contra la contaminación atmosférica. Otro de los pasos que se están realizando para llevar a cabo esa transformación pasa por la modernización de las flotas, pero todo ello no podrá completarse sin una optimización de las rutas y almacenes para evitar largos recorridos y el uso de datos para obtener más información sobre el tráfico.

“Hay que ser conscientes de las dificultades que este proceso lleva implícitas, pero también de todo el camino recorrido hasta ahora, que hace posible y viable una logística mucho más sostenible y respetuosa con el medio ambiente”

El transporte por carretera emite altas tasas de gases de efecto invernadero por lo que lo ideal y hacia dónde nos movemos, es a crear una red 100% eléctrica tanto para la última milla como para la milla intermedia a corto y medio plazo.

Se han dado ya pasos muy importantes en cuanto a la reducción de la huella de carbono por parte de las empresas de logística, como la instalación de taquillas inteligentes para la entrega y recogida de paquetes, el reparto en puntos de conveniencia o el uso de herramientas digitales para mejorar la gestión de las entregas y las cargas de los vehículos. También el aumento de la eficiencia energética de los grandes centros de almacenaje, por ejemplo, sustituyendo las cintas transportadoras por sistemas de robótica ligera, que utilizan tres veces menos energía.

Empaquetado eficiente y sostenible

Otro de los aspectos en los que ya se han dado pasos, pero en los que hay que conseguir aún un mayor compromiso para conseguir una logística más ecológica, tiene que ver con el embalaje, un asunto esencial en el sector y que además preocupa cada vez más a los consumidores que compran online. Esto es algo que se ha hecho más patente aún en la crisis sanitaria provocada por la pandemia.

Algunas de las ideas pasan por minimizar el espacio vacío en los paquetes, usando cajas más pequeñas y adaptando mejor el embalaje para cada pedido. También por la reducción de plásticos, sustituyendo por ejemplo las bolsas de polietileno por sobres flexibles de Kraft (incluso en los productos más frágiles que necesitan una mayor protección) y utilizando más cartón y residuos reciclables.

Por último, es fundamental la reducción al máximo de la manipulación de un producto en el almacén, aprovechando la tecnología para evitar el riesgo de daños. Y todo ello puede ser aún más efectivo si las empresas de logística integran en su modelo de negocio herramientas o sistemas que ayuden a localizar el transportista más adecuado para cada entrega en el tramo de la última milla teniendo en cuenta factores como la distancia o el tiempo entre la compra y la recogida.

Hay que ser conscientes de las dificultades que este proceso de transformación lleva implícitas, pero también de todo el camino recorrido hasta ahora, que hace posible y viable una logística del transporte mucho más sostenible y respetuosa con el medio ambiente, cuyos beneficios recaen a su vez en la buena marcha de la economía de un país y del día a día de la sociedad.

Edouard Chabrol Cubyn
EDOUARD CHABROL
DIRECTOR GENERAL DE CUBYN EUROPA | + posts